El nuevo líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jamenei, pidio a las fuerzas de su país, este jueves (12.03.2026), usar la palanca del cierre del estrecho de Ormuz, una situación que está perturbando seriamente el mercado petrolero mundial, y advirtió que los ataques de Irán contra sus vecinos del golfo Pérsico continuarán.
"La palanca de bloquear el estrecho de Ormuz debe utilizarse definitivamente", dijo Jamenei sobre la vía fluvial por la que habitualmente se transportan grandes cantidades de petróleo y gas, en su primera declaración desde su nombramiento, que fue leída en la televisión estatal por una presentadora de noticias.
Jamenei no apareció en cámara, pero pidió a los países del Golfo, en su comunicado, que cierren las bases militares de Estados Unidos, atacadas por Irán en represalia por la campaña israeloestadounidense emprendida el 28 de febrero contra la república islámica. "Recomiendo que cierren esas bases lo antes posible. Deben haberse dado ya cuenta de que la afirmación de que Estados Unidos garantiza la seguridad y la paz no es más que una mentira", dijo.
La venganza contra EE. UU. e Israel, "una de nuestras prioridades"
Mojtaba Jamenei prometió vengar hasta el final a las víctimas de las bombas israelíes y estadounidenses. Y, entre ellas, mencionó a las niñas una escuela primaria en Minab, en el sur de Irán, donde las autoridades del país persa han dicho que perdieron la vida unas 180 personas, al parecer por un ataque con misiles Tomahawk de Estados Unidos, según una investigación preliminar del Pentágono.
"Por el momento, se ha concretado una pequeña parte de esa venganza, pero mientras no se complete, esto será una de nuestras prioridades", enfatizó.
El mensaje de Mojtaba Jamenei fue el primero desde su elección como líder supremo el domingo. Desde entonces no ha aparecido en público. Varias fuentes afirmaron que resultó herido durante el bombardeo que mató a su padre y predecesor, Alí Jamenei, a su madre y a su esposa. Sin embargo, no se sabe nada sobre la gravedad de las heridas.
Los incesantes ataques de Irán contra el tráfico marítimo y la infraestructura energética en el golfo Pérsico volvieron a impulsar este jueves el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril, mientras los ataques estadounidenses e israelíes azotaban la República Islámica sin que se vislumbre un fin de la guerra.